Créditos: Volvo / Sky Atlantic

Rosemary nunca perdió la esperanza de volver a hacer música

Usando el poder de su mente pudo vivir su sueño una vez más

Debido a un accidente automovilístico, Rosemary Johnson sufrió una devastadora lesión en la cabeza que le impidió poder hablar y moverse.

Desde pequeña, su sueño siempre fue convertirse en violinista profesional. Después del trágico accidente que la dejó en coma por unos meses y con la necesidad de utilizar una silla de ruedas permanentemente; para Rosemary fue imposible volver a tocar su preciado instrumento.

Nation - Rosemary nunca perdió la esperanza de volver a hacer música
Rosemary era una talentosa violinista en su juventud. Crédito: Paul Grover



Pero gracias a un extraordinario proyecto de más de 10 años de investigación dirigido por la Universidad de Plymouth y el Hospital Real de Neuro-discapacidad en Londres; el cerebro  de Rosemary fue vinculado a una computadora con el software ‘Brain Computer Music Interfacing’; lo que le permitió componer y reproducir música de nuevo.

El director del proyecto comenta: “La primera vez que lo probamos con Rosemary, teníamos lágrimas en los ojos. Podíamos sentir su alegría por recuperar la música”.

Nation - Rosemary nunca perdió la esperanza de volver a hacer música
Crédito: Volvo/Sky Atlantic

¿Cómo fue posible?

Para utilizar la interfaz, Rosemary se centra en las luces de colores diferentes en una pantalla de computadora. Al decodificar señales de control de retina; esto le permite seleccionar notas y frases para ser tocadas y/o alterar una composición que es interpretada por músicos en vivo. La intensidad de su enfoque mental puede incluso cambiar el volumen y la velocidad de la pieza.





Según sus compañeros de orquesta y amigos cercanos, antes del accidente, Rosemary tenía todo por delante y un gran talento que la llevaría muy lejos como violinista.

Nation - Rosemary nunca perdió la esperanza de volver a hacer música
Crédito: Universidad de Plymouth

En julio de este año, 29 años después, la señora Johnson, de ahora 51 años de edad; tuvo la oportunidad de volver a tocar el violín en un concierto junto a su mejor amiga, Alison Balfour; con quien tocaba en la Orquesta de la Ópera Nacional de Gales en la década de los ochenta.

La música; más allá del propio lenguaje

“La música es muy importante como un lenguaje para expresar cosas que quizás no podemos decir con palabras. Me apasiona encontrar nuevos vocabularios, nuevos sonidos, nuevas maneras de hacer música”; comentó el profesor de la Universidad de Plymouth, Eduardo Miranda, quien dirige el proyecto.



Para Rosemary, la música es su única motivación; este proyecto tecnológico le ha permitido expresarse de la manera más creativa. El desarrollo de innovaciones como esta, podría proporcionar los medios para que pacientes que no pueden moverse o comunicarse con palabras; tengan el poder y la alegría de expresar cómo se sienten a través de la música.




Comments

comments