Créditos: TEDed, Michael Mauser

¿Sabes realmente qué son las manchas que miras al ver el cielo?

¿Por qué hay insectos bailando en mis OJOS?

Cualquiera que haya levantado la vista hacia un cielo azul despejado se habrá llevado la sorpresa de encontrarse con pequeñas manchas flotando en su campo de visión.

La lógica pudiese llevar a la idea de que verdaderamente existen seres pegados al ojo que son imposibles de enfocar, algo así como seguir una mosca en vuelo con la mirada. Este pensamiento no estaría del todo errado, pues, es precisamente cómo se les conoce a estas manchas, llamadas en realidad “miodesopsias“.

Éstas “moscas flotantes“, del latín Muscae Volitantes, no son seres vivos. En realidad ni siquiera se encuentran pegadas a la córnea, sino que son un efecto visual causado por la trayectoria de la luz dentro del globo ocular.

Dentro del ojo existe una sustancia gelatinosa llamada humor vítreo, por ella pasa la luz que atraviesa la córnea y que finalmente genera las imágenes que percibimos; pero, esta sustancia no es completamente pura, inevitablemente contiene cúmulos de proteína, trozos de tejido muerto o glóbulos rojos que, al interferir con la luz que entra al ojo, generan pequeñas sombras que terminan siendo visibles en forma de pequeños gusanos o bloques transparentes.

El movimiento de los ojos causa que todo el material dentro de él se mueva también, es en realidad esta inercia la que causa la persecución de las miodesopsias con la vista. Son virtualmente imposibles de observar con detenimiento, y aunque en realidad siempre están presentes, son mucho más sencillas de percibir cuando las condiciones permiten a suficiente luz entrar al ojo y se enfoca hacia un fondo consistente, es por eso que un cielo azul o una pantalla son el perfecto escenario para notar a las pequeñas moscas flotantes.

Existe también otro efecto visual que pudiese parecer la presencia de pequeñas luciérnagas en los ojos, el llamado Fenómeno Entóptico del Campo Azul es la percepción de destellos de luz viajando erráticamente en el campo de visión cuando se ve expuesto a luz azul.

Aunque parecidos a las miodesopsias, estos “destellos” son en realidad luz filtrada antes de llegar a la retina; y es que frente a ella hay una gran cantidad de capilares, las pequeñas conexiones donde terminan las arterias y comienzan las venas.

El plasma sanguíneo transporta, entre otras cosas, glóbulos rojos y blancos; siendo estos últimos de mayor tamaño, y al no absorber luz azul, dejan espacios en las columnas de plasma que pasa por los capilares, creando así la ilusión de manchas luminosas que aparecen y desaparecen con el ritmo del flujo sanguíneo.

La Academia Americana de Oftalmología recomienda identificar y diferenciar estos fenómenos naturales, pues un entendimiento puede ayudar a identificar problemas de la vista y simplificar su tratamiento.

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