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Médico realiza cirugías de cataratas de manera gratuita en su ciudad natal como señal de agradecimiento

“Un abrazo, una sonrisa, es el mejor pago. Eso es más valioso que el dinero”.

El médico oftalmólogo Fabiano Brandao, de 43 años, es originario del municipio de Areia, en Paraíba, Brasil. En su juventud, fue a cursar medicina en João Pessoa, y siguió a Barcelona, ​​en España, donde hizo su maestría y doctorado.

Una o dos veces al año, Brandao regresa a su ciudad natal que conduce esfuerzos conjuntos para realizar la cirugía de cataratas a personas de la tercera edad, así como donar gafas para niños y adolescentes en edad escolar, proporcionado amablemente por los pacientes en su clínica privada en la capital de Paraíba.






El médico dijo que la acción voluntaria (o trabajo social, como él la llama), es una manera de agradecer a todos los que lo ayudaron en la ciudad. Para Brandao, no hay mayor recompensa que la alegría de los pacientes como Francisco, operado de cataratas en el ojo derecho.

“Su reacción es emocionante. En aquel día, operé a otros dos pacientes: fueron tres en total. La gente lleva al equipo entero, tanto para las consultas como para las cirugías, además de los equipos. Por supuesto, el hospital de la ciudad da apoyo a la gente. Tenemos una relación muy buena con ellos”, cuenta Brandao.

Fabiano comenzó las cirugías gratuitas tres años atrás, contabilizando más de 50 cirugías de cataratas y el número de consultas pasa de 700. En el mismo período, se donaron aproximadamente 600 gafas a niños y adolescentes con problemas de visión y que pueden perjudicar su rendimiento en la escuela.






“Un abrazo, una sonrisa, es el mejor pago. Eso es más valioso que el dinero. Pero luego regresan con una bolsa de pollo, frijol y otros alimentos. ¡Es una gracia! Al final del año, tuve que traer un pavo en el coche. Me dieron un pavo. Es de corazón, ¿entiendes?”.

Al final del día, Brandao y todo su equipo están agotados. Pero una sonrisa sincera o un abrazo cálido ‘rejuvenece el alma’ , dice el doctor. “Es un día muy cansado, físicamente hablando. ¡Pero el espíritu vuelve renovado!”.

Fabiano destaca la humildad y generosidad de sus pacientes en la capital. “¡Todos colaboran! Porque si no tenemos la colaboración de todos, la cosa no funciona. Son varias personas colaborando, mis pacientes, empleados. ¡Todo el mundo colabora!”.






“Es la voluntad de hacer el bien sin mirar a quien. Todo lo que tengo hoy es por los estudios. Fue en Areia que aprendí a leer, escribir. Fue en Areia donde aprendí valores de amor al prójimo. Toda mi educación viene de allí. ¡Areia me dio la base de todo!”.



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