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Vagabundo alimenta a perrito callejero con su último pedazo de comida

Vagabundo alimenta a perrito callejero con su último pedazo de comida-NATION

El animalito fue con él con su plato de comida en la boca. Estaba destinado a morir de hambre, pero este hombre resultó ser un ángel. 

Muchas veces nos encontramos en situaciones que no nos permiten ofrecerle nada material a alguien. El dinero se va, los lujos desaparecen y la billetera se encuentra regularmente vacía. Sin embargo hay algo que siempre puede estar lleno; y ese es nuestro corazón. Podemos entregar algo más simbólico que cualquier bien materia, nuestra ayuda y compañía. 

Un hombre sin hogar rogaba en las calles por comida para él y un perro callejero que se volvió su mejor amigo. Ambos sufrían la indiferencia de las personas que pasaban por el lugar. Sin embargo el hombre tenía un bocado guardado, y se lo dio al can, para que pudiera saciar su hambre.






El perrito recorría las calles buscando a alguien que pudiera alimentarlo, pero nadie se tentaba el corazón. Llegó con su plato de metal en la boca hasta esta persona de escasos recursos y lo miró fijamente. El hombre comía una sopa de fideos y aunque no tenía mucho, no dudo ni por un segundo y le sirvió su merienda. Durante este momento formaron un círculo inquebrantable. 






El hombre en cuestión es un asiático en situación de calle. Su ropa esta sucia y rasgada, come en la calle porque no tiene otro lugar a donde ir, pero eso no le importa. Su corazón es tan grande que las carencias materiales pasan a un segundo plano. 

Por otra parte, el perro vagaba por diferentes sectores de Asia esperando la compasión y piedad de los transeúntes. Dejaba el recipiente en el suelo con la esperanza de que le colocaran un trozo de comida. Pero nadie lo hizo. Estaba resignado a morir de hambre. 






Afortunadamente para ambos, sus caminos se cruzaron y ahora se hacen compañía. Con caricias y besos le agradece a su humano por haberse fijado en él. Más que saciar su deseó de comida, llenó otro vacío que tenía, el de su alma. 

Ahora este par no están solos, cuentan con el uno al otro y esperamos que existan corazones tan bondadosos como los de ellos para que por fin puedan encontrar la ayuda que necesitan y en un futuro ideal, puedan hacer una reintegración social exitosa.