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Decidió no adoptar a otro gato sin hogar y luego apareció un ‘’ángel’’ en su fregadero

Sin duda nosotros no elegimos a los animales que adoptamos ellos nos eligen.

Me paré en el fregadero lavando mi pincel. La autocrítica en mi cabeza me estaba dando un duro sermón sobre acoger a otro gato sin hogar.

Mi tía había fallecido unos meses antes y estábamos en el proceso de limpiar su casa. Entre eso y mis otras responsabilidades, sentí que el peso del mundo estaba sobre mis hombros.





El gato había estado viviendo en el garaje de un amigo. No podía permitirse llevarlo al veterinario, así que me ofrecí, pensando que sería un chequeo, algunas inyecciones y que le encontraríamos un hogar.

Pero después de reunirme con el veterinario me di cuenta de lo que me había metido. Tenía numerosos problemas, el peor de los cuales, su ojo había sido lesionado y ahora estaba infectado y necesitaría ser removido quirúrgicamente.

De ahí la razón por la que la voz crítica me estaba dando una conferencia: además de todo lo demás, ahora era responsable de esta desnutrición de aspecto lamentable, un gato de un solo ojo que llevaba un collar de plástico azul, ahora llamado Willy.





Y Willy tampoco estaba muy contento con todo eso. Estaba enojado y le gustaba morderme cuando intentaba hacer algo para ayudarlo.

“Nunca podré encontrarle un hogar”, pensé.





Luego, miré hacia el fregadero cubierto de pintura vieja y sucia y allí estaba ella. Un ángel mirándome.

Él era solo un arreglo extraño de pintura y drenaje, pero eso no disminuyó su mensaje. Habló alto y claro.

Han pasado años desde que Willy apareció aquí en mi trabajo. Nunca le encontramos un hogar porque todos nos enamoramos de él y de su peculiar personalidad.

Es gordo y feliz y se ha adaptado muy bien a ser un adorable gato tuerto mimado.





Y el ángel todavía está en el fregadero.

A pesar de que años de pintura y agua la han inundado, está sentada allí para recordarme que todos somos ángeles enviados aquí para cuidarnos unos a otros.