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Esta llama esta sirviendo de terapia para personas mayores en cuarentena

La idea es que el animal sirva de apoyo emocional para las personas que están pasando la cuarentena solos.

Cuando acariciamos mascotas , nuestro cerebro libera serotonina, la misma hormona cuando estamos en contacto con nuestros hijos o familiares cercanos, lo que marca la diferencia en la salud mental y la calidad de vida de las personas. Sin embargo, con la pandemia, muchas personas no pueden ver a sus familiares y este es el caso de Estados Unidos, actualmente el país más afectado con más de 4 millones de casos confirmados. Y dado que los ancianos no pueden encontrar a sus familias, la llama de terapia César, que vive en Oregon, les hace compañía.





La idea surgió de su dueño, Larry McCool, quien es dueño de una granja en la ciudad de Jefferson y se dio cuenta de cómo su animal podía traer alegría a la vida de las personas. Desde entonces, ha llevado a César a las casas de retiro cercanas a su finca – Mystic Llama Farm, para acompañar voluntariamente a los ancianos que no han tenido contacto físico con sus familiares durante meses.

Según él, es emocionante ver la alegría en los ojos de los ancianos: “Se sienten abandonados y excluidos y cuando ven a César se les iluminan los ojos. Todos los días me despierto muy agradecido de ver a César haciendo esto. Todos pueden abrazar una llama, todos pueden abrazar a César. Tengo que hacer esto todos los días. No podría pedir una vida mejor. Y no podría pedir un socio mejor que ese ”, dijo en una entrevista con el sitio web Business Insider Today.





Se sabe que las llamas son animales de terapia ideales, debido a su comportamiento tranquilo y sociable. La terapia asistida por animales (TAA) es una práctica que está ganando terreno en la medicina contemporánea y, en este sentido, los animales son tan importantes para mejorar la salud del paciente que se les llama co-terapeutas. Se pueden usar para tratar a personas con demencia, niños con necesidades especiales y otras personas con diferentes afecciones o problemas de salud mental.





Para Sharon Alcaraz, directora de un asilo en la región: “Esto los hace muy felices y también les alegra saber que la comunidad se preocupa por ellos, que hay personas en el exterior que recuerdan que están solos”. De hecho, si pasar meses encerrados no ha sido fácil para nadie, tenemos que pensar en las personas mayores y en la soledad que han estado viviendo estos últimos meses.