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Diseñan sistema que permite a las familias producir 190 kilos de alimentos en seis meses

Este sistema puede ser implementado en el patio del hogar para producir alimentos de manera orgánica y económica

Investigadores de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) en conjunto con El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Unidad Villahermosa, desarrollaron un sistema, de bajo costo, para la producción doméstica de peces y caracoles comestibles, así como hortalizas y vegetales.





El Sistema Acuapónico de Baja Intensidad (SABI), es un sistema que puede ser instalado en el patio de una casa y con el cual se contribuye a la seguridad alimentaria de las familias rurales. Este desarrollo permite que cada seis meses, una familia pueda producir 150 kilogramos de pescado, caracoles y acociles, además de 40 kilogramos de vegetales comestibles.

El agua va cargada de los peces y todos los nutrientes esenciales que necesitan los cultivos de plantas. Las plantas utilizan su poder purificador natural, devolviendo al sistema acuícola agua limpia para los peces y otras especies acuáticas cultivadas.





El sistema facilita la circulación de nutrientes al conectar estanques de acuacultura con filtros y tubos que llevan minerales de alto valor para la producción de vegetales, por medio de agroponia. La aportación central del modelo, llamado Acuaponia, es la separación y aprovechamiento de los minerales útiles para la nutrición de plantas como chile, cebollín, frijol y jitomate, entre otras.

Las principales características que tiene el SABI y que permiten su implementación de manera sencilla son:

– Es barato, al utilizar materiales de uso común en la industria de la construcción y permitir el reuso de materiales como botellas PET (para macetas) y contenedores plásticos de tipo industrial (para filtros).
– Tiene bajo consumo energético ya que utiliza mayormente la gravedad para mover el agua y una sola bomba magnética de mínimo consumo para generar la recirculación.
– Es ambientalmente amigable, ya que incluye organismos acuáticos nativos con alto potencial acuícola como el caracol tote (Pomacea flagellata), acocil (Procambarus llamasi); y vegetales como el frijol pelón (Vigna sp.), ajíes (Capsicum sp.) y cebollas (Allium sp.), que forman parte de la cultura alimentaria del país.
– Bajo consumo de agua por su flitrado natural y recuperación.
– Baja producción de sedimentos.





Todos los organismos poseen una función; la tilapia es el primer consumidor y procesa el alimento balanceado, la materia orgánica producida en este primer paso es consumida por el caracol quien la reduce en volumen y es transportada en el agua a un tanque sedimentador donde es transformada por medio de bacterias en sales minerales que son absorbidas por las plantas, éstas durante su crecimiento van eliminando raíces que son consumidas por los acociles de tal manera que el agua proveniente del cultivo vegetal es biológicamente viable y finalmente es bombeada al cultivo de tilapia cerrándose el ciclo de recirculación.

“La finalidad del SABI es proponer una estrategia de producción de alimentos en el traspatio familiar de las zonas rurales o periurbanas que permitan la disponibilidad y el acceso a alimentos frescos, inocuos y nutritivos de manera prolongada, y con ello coadyuvar a combatir la inseguridad alimentaria”.





Esta innovación fue desarrollada por Fernando Iriarte, durante su doctorado en ECOSUR, con la dirección de Manuel Mendoza, investigador del Departamento Ciencias de la Sustentabilidad de ECOSUR, ayudará a las personas a cultivar de mejor manera sus alimentos y de una manera orgánica.

h/t: Naturaleza interior



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