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Esta mujer sacó adelante a sus 12 hijos vendiendo comida por WhatsApp

Después de una estafa, Raquel y su esposo quedaron en la ruina, sin embargo, no dejaron que esto los detuviera e ingeniaron una forma de hacer dinero y sacar adelante a su familia.

La protagonista de esta historia de perseverancia es Raquel Suárez, una mujer española de 50 años que en el 2013 ideó una nueva forma de empleo, después de que una mujer estafara a su esposo, Jesús Bueno, en su trabajo de distribución de pescados y los dejara en la ruina.

En una entrevista con el medio español El Confidencial, Raquel contó que una clienta realizó un pedido grande a la empresa de Jesús, pero nunca se los pagó: “Nos engañó y le dejó a deber un montón de pasta. Nos dejó en cero, se nos juntó la crisis, con doce hijos y que no había dinero”. Raquel agregó que después de lo ocurrido “nos ayudaron mis suegros, que se han estado preocupando siempre por nosotros. Estábamos desolados, no sabíamos qué hacer y mi marido estaba muy deprimido”.






A pesar de la difícil situación en la que se encontraban, Raquel y Jesús decidieron que querían seguir vendiendo pescado, puesto que a esto se habían dedicado durante mucho tiempo pero como no tenían dinero para invertir y alquilar un local para vender mariscos, Raquel pensó que podrían empezar vendiendo pescado a sus conocidos utilizando la plataforma de WhatsApp. 

De esta manera, la pareja empezó a ofrecer mariscos y productos del mercado Mercamadrid y enviaban una lista de opciones a sus amigos por WhatsApp y según los pedidos que recibían, ellos los entregaban a sus domicilios. Aunque al principio Raquel no estaba segura si su idea iba a funcionar, estaba dispuesta a intentarlo por la necesidad de sacar adelante a sus doce hijos.






En la entrevista con El Confidencial, Raquel contó que su primera clienta fue una amiga de ella y después una prima de su amiga y posteriormente otros conocidos empezaron a hacer encargos también y poco a poco y con mucho esfuerzo y dedicación su negocio creció a tal punto que en la actualidad tienen más de 400 clientes a quienes distribuyen comida en diferentes partes de Madrid.

Gracias al éxito de su negocio, la pareja constituyó legalmente su empresa y la llamaron: ‘Doce Peces’ en honor a cada uno de sus hijos. Raquel también perfeccionó su sistema de distribución de pescados por medio de WhatsApp y cada martes envía una lista con diversos productos frescos y de temporada a sus clientes y después ellos le responden con sus peticiones y con la fecha de entrega. Adicionalmente, Raquel contó que debido al crecimiento de su negocio, la pareja contrató a un gestor para poder organizar todos los pedidos que reciben. 






Aunque el trabajo de Doce Peces ocupa la mayor parte del tiempo de Raquel, ella decidió crear dos grupos de WhatsApp llamados: ‘Aquí hay trabajo’, que es una especie de LinkedIn de barrio y ‘El baúl de Raquel’ que funciona como una forma trueque en la que ella y los demás miembros comparten fotografías de productos que podrían servirle a otra persona.

Sin duda, un gran ejemplo de constancia y trabajo duro.