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Esta maestra extrañaba tanto a sus alumnos que tejió muñecos iguales a los 23 niños de su clase

El adorable gesto de la maestra muestra lo mucho que ama a sus alumnos. 

El cierre de escuelas debido a la pandemia ha ocasionado que los niños y jóvenes tengan que tomar clases desde sus casas. Esto no solo ha modificado la vida cotidiana de los estudiantes, sino también la de los padres y maestros, quienes se han tenido que adaptar y cambiar sus hábitos de enseñanza.

Ahora los maestros se las han arreglado para enseñar a través de videollamadas, plataformas digitales y una mayor comunicación con los padres de los niños.





Para algunos maestros ha sido más complicado que para otros puesto que los niños tienen una gran importancia. Un ejemplo de esto es una maestra holandesa de primaria quien extrañaba tanto a sus alumnos durante la pandemia, que tuvo la idea más adorable: tejer pequeños muñecos para representar a todos y cada uno de sus 23 estudiantes.

La profesora Ingeborg Meinster-van de Duin se encontraba realmente incómoda con el hecho de no poder ver a sus alumnos todos los días. “El cierre de la escuela y que los niños no fueran realmente me afectó. Los extraño mucho”, señaló la maestra de primaria.





La educadora decidió que tenía que hacer algo al respecto y se le ocurrió la idea más linda de tejer pequeños muñecos que representan a los 23 estudiantes de su clase. La maestra le dio a cada muñeco ropa a gusto de cada estudiante, incluso algunos que usan gafas y tienen pecas tuvieron estos detalles en sus muñecos.

El detalle de los muñecos era tanto que los niños pudieron identificar al instante quien es quien cuando se los mostró. La única pregunta que tenían los curiosos niños era dónde estaba la muñeca de la señorita Ingeborg, por lo que la maestra pasó un par de horas más tejiendo una pequeña muñeca para ella también.





Los niños regresaron a la escuela uno por uno solamente para recoger sus pertenencias que habían dejado antes del cierre del coronavirus, la maestra pudo ver a sus amados alumnos al menos por un momento. Ella repartió los muñecos a los niños que estaban muy emocionados de verlos en persona y agradecidos por el hermoso gesto de su maestra.

Maestros como la señorita Ingeborg nos recuerdan que la educación es una vocación que merece el respeto de todos porque la relación de los niños con los maestros va más allá del salón de clases.