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Freddie Figgers, el multimillonario que fue abandonado en la basura de bebé

Fue víctima de bullying durante su niñez y se refugió en las computadoras desarrollando un talento impresionante que lo llevó a crear una empresa valorada en $62 millones de dólares.

Freddie Figgers es un joven de 31 años quien lamentablemente fue abandonado en un bote de basura cuando era un bebé por sus progenitores en una zona rural de Florida, Estados Unidos y por esto tuvo una niñez muy dura ya que constantemente se burlaban de él.

En una entrevista con el programa de la BBC ‘Outlook’ Freddie relató al respecto: “Los niños solían burlarse de mí, me llamaban ‘bebé basura’, me decían ‘nadie te quiere… eres sucio’. Recuerdo ocasiones en las que me bajaba del bus escolar y unos niños me agarraban y me tiraban en botes de basura y se reían de mí. Llegó al punto que mi padre me tenía que esperar en la parada del bus y me acompañaba a casa. Y los niños me acosaban aún más, burlándose de él: ‘Ja, ja! Miren a ese anciano con bastón'”. Y es que Nathan, el padre de Freddie era un hombre de 74 años y su madre Betty May tenía 66 cuando decidieron acogerlo de pequeño. 

Freddie relató que Nathan y Betty May habían tenido a sus propios hijos y durante muchos años se dedicaron a ayudar y acoger a niños necesitados pero habían decidido parar por su avanzada edad. Sin embargo, cuando llegó Freddie, nadie quería adoptarlo, así que la pareja lo hizo y lo criaron como un hijo más. 






Cuando Freddie sintió curiosidad por su familia biológica le preguntó a su papá y le contó su historia: “Me dijo: ‘te lo voy a contar sin rodeos. Tu madre biológica te abandonó y como Betty y yo no queríamos mandarte a una casa de acogida, te adoptamos’. Yo me sentí como basura y siempre me acuerdo que me agarró por los hombros y me dijo: ‘Nunca dejes que eso te indisponga”.

Las palabras de su papá siempre se quedaron con él y esto marcó un precedente para el joven estadounidense. “Mis padres me dieron todo el amor que alguien pudiera querer jamás. Hicieron todo por mí. Nunca sentí la necesidad de buscar a mi familia biológica porque mi mamá y mi papá, mi Betty y mi Nathan lo eran todo para mí y yo los amaba. Son personas grandiosas. Me enseñaron a ser íntegro, a hacer siempre lo correcto, a nunca olvidar mis orígenes”.

Adicionalmente, Freddie comentó que aunque sus papás trabajaban, no tenían mucho dinero, pero cuando tenía 9 años le dieron un regalo que fue el inicio de algo que cambió su vida para siempre: una computadora Macintosh…averiada. Sin embargo, esto no fue un problema para él y se convirtió en un gran reto: “Tomé partes de una radio despertador y las soldé y tras unos 50 intentos finalmente logré que la computadora funcionara. Fue entonces que supe que eso era lo que quería hacer en mi vida”.






De esta manera, Freddie aprendió a codificar cuando tenía 10 años y empezó a escribir programas básicos que le permitieron aprender más sobre las computadoras y a los 12 años consiguió su primer trabajo. Sus habilidades y conocimientos lo llevaron a ser contratado por el ayuntamiento, en el que arreglaba las computadoras dañadas después de la escuela.

Esto se convirtió en el escape del bullying que recibía por los otros niños y al fin su vida estaba un poco más tranquila hasta que lamentablemente cuando tenía 17 años su papá enfermó de Alzheimer “Salía de casa pensando que lo estaban persiguiendo y a veces olvidaba ponerse la camisa o el pantalón, pero noté que nunca dejaba de ponerse los zapatos, así que les abrí las suelas, les puse un circuito, con un micrófono, un parlante y una tarjeta de red de amplio alcance e integré eso con mi laptop”. 






Su invención le ayudó a saber dónde estaba su papá en cada momento, ya que no estaba dispuesto a que lo internaran en un hogar de ancianos: “El no me abandonó a mí, así que yo no lo iba a abandonar a él”. Posteriormente, el joven vendió la tecnología del zapato inteligente por más de $2 millones USD y fue el inicio de un gran proyecto de operador de telecomunicaciones: Figgers Communications, que en la actualidad está valorada en 62 millones de dólares.

Aunque la empresa de Freddie está ayudando a millones de personas en las zonas rurales de Estados Unidos, es el gran corazón del joven lo que lo distingue, ya que gracias a una fundación que creó, ofrece becas para estudiantes afroamericanos, ayuda en situaciones de desastre, ha inventado productos de salud para ayudar a adultos mayores en zonas rurales, entre una gran lista de buenas acciones que realiza siguiendo las enseñanzas de sus padres.