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La historia del millonario dueño de The North Face, que vendió todo para salvar la Patagonia

Utilizó millones de dólares para crear ONGs en pro de la conservación del ambiente y compró tierras para restaurarlas y destinarlas para áreas protegidas.

The North Face es considerada entre las marcas más populares de ropa y artículos deportivos especializados en el mundo, sin embargo lo que muchos no saben es que su fundador, el estadounidense Douglas Tompkins cambió radicalmente su vida en el mundo de los negocios y la industria de la moda deportiva y decidió establecerse al sur de Chile como un ávido defensor de la naturaleza.

Todo comenzó cuando Douglas creó su empresa The North Face a los 23 años de edad, inspirando en sus padres quienes eran reconocidos por su negocio de venta de antigüedades. De esta manera, Douglas empezó poco a poco con su empresa que se especializaba en venta de sacos de dormir, mochilas, tiendas de campaña y equipos de camping, puesto que desde siempre el estadounidense fue un amante de la naturaleza y de los deportes al aire libre.






Gracias a su interés en las actividades al aire libre y montañismo, Douglas fundó The North Face en el año 1966 con el objetivo de hacer el mundo exterior accesible para todas las personas, sin importar sus capacidades ni orígenes, promoviendo a los exploradores equipos especializados que reflejaban ‘la necesidad por encima del lujo’.  

Aunque la empresa marchaba bien, Douglas decidió vender su participación y posteriormente fundó ‘Esprit’ una nueva empresa de ropa junto a su primera esposa Susie. La historia de la firma narra sus inicios de la siguiente manera: “El imperio empezó con un romance en las carreteras de California en el verano de 1963. Sussie Rusel una joven diseñadora decidió recoger en el camino a un joven que hacía autostop. Cinco años más tarde, Susie y Doug comenzaron a vender sus diseños en la parte de atrás de su carro. Las ventas fueron tan exitosas que en 1971 ya tenían siete líneas de producto y consolidaron la marca bajo el nombre de Esprit”. Sin embargo, después de varios años Douglas se sentía inconforme con su trabajo y cambió por completo el rumbo de su vida para dedicarse a lo que verdaderamente le apasionaba.






De esta manera, a finales de los 90 el multimillonario Douglas Tompkins dejó el mundo de la moda y en una de sus últimas entrevistas mencionó: “Abandoné una economía basada en un consumismo irrelevante que produce trastornos en el medio ambiente”. Y bajo esta idea se mudó al sur de Chile y se enfocó en su fundación Deep Ecology que había fundado en 1990, además creó una ONG llamada Conservation Land Trust con el objetivo de proteger las tierras de la Patagonia y generar conciencia de la conservación de los recursos naturales.

Finalmente, Douglas inició diversos proyectos en pro del medio ambiente, comprando miles de hectáreas en Sudamérica con el objetivo de mantenerlas a salvo, trabajando en su reconstrucción, protección y conservación y después de este proceso donaba las tierras al estado chileno para que se mantengan como áreas protegidas. 






Además, el estadounidense se dedicaba a generar conciencia sobre el daño que las empresas producen al medio ambiente y en una de sus últimas entrevistas antes de morir mencionó: “Todos debemos ser ecologistas, todos vivimos en un planeta que está en peligro. A los empresarios también les afectará el cambio climático”. Y aunque Douglas falleció en el 2015 a sus 72 años, su historia continúa inspirando a miles de personas por sus esfuerzos en pro del medio ambiente que se mantienen vivos gracias a las áreas de conservación que creó ya que cuatro años después de su fallecimiento, su viuda Kristine cumplió con el más grande sueño de Douglas: entregar al estado chileno 470.000 hectáreas para parques protegidos.