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Maestra descubre que una de sus estudiantes vivía en un hogar de menores y decide adoptarla

“Era muy tímida, se sentaba en el fondo contra la pared. Si no la obligaba a trabajar en grupo no lo hacía. No teníamos mucho vínculo y en un momento empezó a faltar”, contó Miriam, quien no puede tener hijos biológicos por un problema de fertilidad.

La protagonista de esta historia es Miriam Coronel, una profesora argentina que decidió adoptar a una de sus alumnas de la escuela secundaria luego de enterarse que vivía en un hogar de menores y estaba pasando por muchas dificultades y problemas familiares.

En una entrevista con el medio TN, Miriam relató que cuando se casó con su esposo Néstor Marchese en el 2011 pensaron que pronto iniciarían una familia y soñaron con ver correr niños por el campo de su casa, sin embargo, sus anhelos de convertirse en padres se complicaron porque Miriam tenía un problema de infertilidad y si quedaba embarazada, ponía en riesgo su propia vida. 

Ante esta situación, la pareja aceptó que no tendrían hijos biológicos y aunque Miriam pensó en la posibilidad de adoptar, Néstor no estaba tan convencido con la idea. “Sobre la adopción, nunca lo había pensado. Después siguieron pasando los años, tenía 41, 42, 43, 44 y a los 45 un día me levanté y la miré a Miriam y le dije que teníamos que hacerlo”, relató Néstor.





 

Posteriormente, la pareja empezó a investigar más sobre los procesos de adopción y en el 2016 tomaron la decisión de no adoptar bebés sino a niños un poco más grandes, ya que creían que por su edad sería mejor para su estilo de vida y además porque habían acompañado la crianza de sus ahijados, quienes ya eran más grandes. 

Después de tres meses desde que iniciaron el trámite, la pareja recibió la noticia que habían dos menores a quienes podían adoptar. “Los primeros días de junio nos vino a notificar la policía y al otro día, cuando Néstor me pasa a buscar por la escuela, me cuenta que habían llamado del juzgado: había dos chicos, dos varones, de 7 y 8 años que estaban en situación de adoptabilidad”, explicó Miriam.





 

De esta manera, Ian de 8 años y Lolo de 7 años llegaron a la vida de la pareja y aunque pasaron por algunos desafíos puesto que ellos eran la tercera familia que los iba a adoptar, finalmente pudieron adaptarse a su nuevo hogar con mucha paciencia y amor. Al respecto, Miriam relató que Ian les “contó que las otras personas con las que habían vivido les pegaban, así que hicimos el pacto de que nosotros nunca les íbamos a pegar y cumplimos. De ahí no nos separamos más”.

Luego de un tiempo llegó la adopción oficial de los niños en el 2017 y la pareja pudo tener la familia que tanto habían anhelado y los niños por fin tenían un hogar amoroso. Sin embargo, todo volvió a cambiar cuando Miriam se enteró que una de sus alumnas, estaba viviendo en un orfanato y estaba pasando por muchas dificultades.





 

“Cami era muy tímida, se sentaba en el fondo contra la pared. Si no la obligaba a trabajar en grupo no lo hacía. No teníamos mucho vínculo y en un momento empezó a faltar. Le pregunté a la preceptora y me contó que vivía en un hogar (de niños)”, narró Miriam.

Posteriormente, la maestra acudió al orfanato y aunque no pudo hablar con Camila directamente, le envió un mensaje a través de una de las niñas del hogar y le pidió que le diga que la extrañaba y que la quería ver. “Al otro día vino y me contó que había tenido una audiencia con la jueza y que le iban a buscar referentes afectivos”, relató la argentina.

Después de aquella conversación, Miriam habló con su esposo y le contó su deseo de que ellos fueran los referentes afectivos de Camila y él estuvo de acuerdo puesto que estaba consciente que como la adolescente tenía 16 años, iba a ser más difícil que otras personas se interesaran en ayudarla. 

 





 

De esta manera, la pareja fue elegida por las autoridades y Camila empezó a vivir con ellos los fines de semana hasta que después de varios meses, iniciaron la adopción definitiva cuando la menor expresó su deseo de formar parte de la familia ante la jueza. Finalmente, en noviembre del 2020 salió la sentencia a favor de la adopción y desde entonces Camila forma parte de la hermosa familia Marchese Coronel, con quienes ha formado un vínculo muy especial con sus padres y sus hermanitos.