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“Me dijeron que me rindiera”: Joven con discapacidad entró a estudiar medicina en la universidad

Una de sus motivaciones fue conocer a un médico en silla de ruedas en el hospital donde recibía sus tratamientos. “Estaba segura de que yo también podía intentarlo… Persistí y logré alcanzar mi meta”, dijo la joven.

Estudiar una carrera universitaria puede ser muy complicado para millones de estudiantes en el mundo, especialmente por las dificultades socioeconómicas para poder costear las matrículas y mensualidades, pero además en algunas ocasiones existen otros obstáculos como la falta de inclusión a jóvenes con discapacidades debido a los prejuicios de la sociedad.

Un ejemplo de esto ocurrió con Ana Paula de Souza, una joven brasileña de 19 años quien tuvo que enfrentarse a los prejuicios de las personas y de las instituciones, quienes consideraban que debido a su discapacidad motora en sus extremidades inferiores producto de una parálisis cerebral, no iba a poder cumplir su sueño de estudiar medicina. 





 

Según informó al medio brasileño Razões Para Acreditar, muchas personas cuestionaron su decisión de seguir la carrera de medicina en la Universidad Federal de Juiz de Fora e incluso la joven comentó que durante su formación académica secundaria también fue rechazada porque algunas instituciones consideraban que ella podía retrasar a los demás estudiantes.

A pesar de estas dificultades Ana salió adelante en su formación académica y continuó persiguiendo su anhelo de estudiar medicina en la universidad. “Muchos me dijeron que me rindiera. Pero mi mayor sueño es graduarme y convertirme en una gran médico para ayudar a los necesitados”, agregó la joven.





 

De esta manera, Ana siguió trabajando para conseguir su sueño y comentó que tuvo que esforzarse mucho para poder entrar a la universidad. “Como no podía pagar un curso comencé a estudiar en casa con libros que ya tenía y también encontré algunos libros en la basura y los aproveché”, explicó.

Por otra parte, Ana comentó que una de sus principales motivaciones para seguir con su sueño de estudiar medicina en la universidad fue conocer a un doctor que utiliza silla de ruedas y que trabaja en el centro de salud donde realiza sus tratamientos médicos. 

“Pensé que por estar en silla de ruedas, graduarme de médico era algo muy alejado de mi realidad, hasta que lo conocí. Lamentablemente no tuve la oportunidad de consultar con él, pero estaba segura de que yo también podía intentarlo”, explicó la joven.





 

De esta manera, Ana tuvo el empujón que le faltaba para hacer caso omiso a los comentarios negativos que recibía constantemente y gracias a su dedicación y esfuerzo entró a la carrera de medicina de la Universidad Federal de Juiz de Fora y comentó que empezará oficialmente sus clases en el período del 2022. “Persistí y logré alcanzar mi meta”, concluyó.