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Mujer crea fundación para cuidar a niños que fueron abandonados por tener discapacidades

Además, junto a su esposo han adoptado a dos niños con discapacidades y también cuidan de más de 50 niños en sus organizaciones.

Addisyn López es una mujer estadounidense radicada en Guatemala, donde ha realizado una magnífica labor ayudando a niños abandonados, niños con discapacidad y madres adolescentes, a través de organizaciones sin fines de lucro.





 

Addisyn comenzó con esta noble labor en su adolescencia cuando se estableció en Guatemala con su familia y en una entrevista con el medio Love What Matters describió que al mudarse vio la vida de una forma diferente: “Tenía 16 años cuando mi familia se mudó a Guatemala. Hasta ese momento, básicamente había estado viviendo el sueño americano, pero ese movimiento causó un giro radical en mí cuando comencé a ver el mundo desde una nueva perspectiva”.

“Mi vida se veía muy diferente a la de la mayoría de los adolescentes estadounidenses. Ya no estaba aprendiendo a conducir, ni a jugar en el equipo de voleibol de la escuela secundaria, ni a ir al baile de graduación, ni a salir con amigos. En cambio, estaba asando malvaviscos en volcanes activos, viendo cirugías en hospitales locales, sosteniendo las manos de niñas de 11 años mientras daban a luz, traduciendo papeleo, enfrentándome a los abusadores en los tribunales y llevando a casa a bebés abandonados”, agregó en su relato.





 

Además, Addisyn comentó que sus papás adoptaron a cinco niños y al vivir de primera mano el impacto que puede tener una familia para los niños huérfanos, decidieron fundar Village of Hope en Guatemala y describió que es “un hogar infantil de estilo familiar para niños con necesidades especiales y madres adolescentes. Actualmente cuidamos a 55 niños de diversas edades en nuestra aldea de cuidado de huérfanos, y contratamos a 54 miembros de personal guatemalteco, brindando trabajos y, al hacerlo, evitando que más niños se queden huérfanos”.

Con el paso de los años Addisyn continuó con la labor que inició con su familia y un día recibieron una llamada de una bebé de diez días de nacida que había sido abandonada por sus progenitores ya que padecía de hidranencefalia, es decir solo tenía el 3% de su cerebro y solo sobreviviría por poco tiempo. Aunque la situación era difícil, Addisyn no dudó en acoger a la pequeña e incluso la adoptó legalmente y la bautizó como Emma Leigh. 

“El 16 de abril de 2015 Emma Leigh pasó de mis brazos a los brazos de Jesús. Ella nació en una situación sin esperanza, pero falleció siendo amada. Durante el tiempo que estuve cuidando a Emma Leigh, aprendí que ese no es el caso de todos los niños. La mayoría de los niños que son como Emma Leigh mueren solos y no estaba de acuerdo con eso y ya no podía fingir que niños como Emma Leigh no existían. Y así nació Into His Arms. Un lugar para que los niños a los que se les diagnostica una enfermedad terminal sean amados hasta el final”, expresó en su relato.

De esta manera, Addisyn comenzó con una nueva organización y uno de sus colaboradores llamado Ronald López, pasó de ser un gran amigo que la apoyó firmemente durante el tiempo de vida de Emma Leigh y se convirtió en su pareja y eventualmente se casaron en abril del 2017 en compañía de todos los niños de la fundación. “Tuvimos 18 portadores de aros y 37 niñas floristas en nuestra boda porque todos los niños de Village of Hope querían ser parte de la ceremonia”, relató.





 

Después de unos meses de la boda de Addisyn y Ronald, la pareja adoptó a una bebé con discapacidad que había sido abandonada y rechazada por diversas organizaciones en Guatemala y la pequeña, a la que llamaron Zailee Grace, se convirtió en su primera hija. Unos meses después de la adopción, un segundo bebé con discapacidad llegó a sus vidas y tras adoptarlo lo llamaron Ezra Justice. Posteriormente, la familia López creció y Addisyn tuvo a su primer hijo biológico al que llamaron Atlas Jude y en el 2021 dió a luz nuevamente y dieron la bienvenida a Avie. 

De esta manera, Addisyn ha formado una maravillosa familia con su esposo y continúa trabajando arduamente con su familia extendida de las fundaciones Village of Hope e Into His Arms con las cuales ha podido ayudar a decenas de niños a lo largo de estos años. 

“He visto las profundidades de la oscuridad, pero también he visto mucha luz. He visto familias que se unen para alimentar a aldeas de 2000 habitantes. He visto a médicos viajar por todo el mundo para realizar cirugías que salvan vidas. He visto a huérfanos convertirse en hijos e hijas. He visto a personas reunirse en torno a la viuda, al huérfano, a la familia que lucha solo por sobrevivir, porque les importan, porque ven el valor de las personas. Hay muchas cosas malas en el mundo, pero creo que hay muchas más buenas y depende de nosotros serlo”, concluyó.