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Mexicana crea hermoso santuario para caballos maltratados

Se convirtió en el ángel de la guardia de decenas de caballos maltratados, que ahora viven en un lugar de paz y amor. 

Cuacolandia es una organización sin fines de lucro, ubicada en Haras Ciudad Ecológica en Puebla, México y es un santuario donde actualmente viven cerca de 100 caballos que han sido rescatados por Elena Larrea y algunos colaboradores. 

Elena está muy comprometida con el rescate de los caballos y aunque quisiera que Cuacolandia no tuviera que existir, ella está muy consciente del maltrato hacia estas especies que lamentablemente sigue existiendo en México y en el mundo en general. 





 

En una entrevista con CC News comentó al respecto: “Debemos entender que los animales están con nosotros, no para nosotros. Los caballos merecen respeto. A la gente se le quedó esa idea, que los caballos ‘son herramientas’, cuando son seres sintientes. Es tiempo de verlos de otra manera”.

Y es que desafortunadamente la mayoría de los caballos que rescatan, están en condiciones muy críticas por el continuo abuso que pasan por la explotación que en muchas ocasiones los lleva a sufrir grandes heridas que pueden terminar en muertes prematuras. 

 





 

Ante esto, Cuacolandia comparte en sus redes sociales fotos del antes y después donde se puede apreciar las mejoras en la salud de los animalitos y también como estos son felices en el santuario donde finalmente pueden vivir sin ser explotados y rodeados de amor.

Ya que además de la compañía de Elena y los voluntarios, el santuario también opera con visitas para recaudar fondos para poder continuar su labor de rescate y de esta manera los visitantes pueden conocer desde cerca todo el proceso de rehabilitación de los caballos maltratados y pasar un momento con ellos para alimentarlos, darles muchos mimos y crear una conexión con ellos. 





 

Lamentablemente, en los últimos meses no han recibido muchas personas por la pandemia, pero tienen sus puertas abiertas para visitas o para personas interesadas en apoyar con donaciones de: alimentos, utensilios para las curaciones de las heridas de los caballitos y materiales en general que sirven para el mantenimiento de las instalaciones de las 50 hectáreas de Cuacolandia.

Elena está muy agradecida con todas las personas que la han apoyado en el santuario, ya que ella ha trabajado como activista con múltiples organizaciones mexicanas e internacionales que luchan por causas a favor de los derechos de los animales, como en el caso de la cacería de delfines en Japón, la cacería furtiva en África, además de campañas de esterilización, promover la adopción y evitar pagar por el sufrimiento de los animales. 





 

Por lo que tener su propio espacio de protección de caballos, le ayudan a reivindicar su mensaje de respeto hacia los animales, cesar la crueldad y promover el amor hacia todas las especies, como lo tienen hoy en día en Cuacolandia los casi 100 equinos que son libres para correr por la pradera  en un lugar mágico disfrutando de la paz de vivir en un lugar seguro que será para ellos por siempre.