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Científicamente comprobado: los viajes nos traen más felicidad que los bienes materiales

Resulta que los viajes nos traen más felicidad que los bienes materiales

Probablemente ya lo sabías, pero es bueno tenerlo confirmado. Un estudio reciente en la Universidad de Cornell encontró que gastar dinero en experiencias es más probable que te traiga una felicidad más duradera que gastar dinero en objetos materiales. La razón es que las personas se “adaptan” a los objetos físicos, es decir, las cosas que has comprado traerán cantidades cada vez menores de felicidad a medida que pasa el tiempo y se acostumbran a tenerlos cerca, mientras que esas experiencias únicas se recordarán con más alegría conforme pasa el tiempo.





Por lo tanto, gastar un montón de dinero en un elegante automóvil, un reloj, un vestido, un teléfono o incluso una casa, no te va a traer la felicidad eterna. Simplemente te acostumbrarás a esas cosas. El iPad que compraste será increíble cuando lo saques de la caja, y luego te aburrirás después de que hayas jugado con él durante algunas semanas, y cuando hayan transcurrido tres o cuatro meses, te quejarás de la calidad del producto.

Sin embargo, gastar dinero en efectivo en una experiencia fugaz, algo tan simple como visitar una galería de arte, o saltar de un avión o comer una comida increíble a largo plazo otorgará más satisfacción. No te cansarás de los recuerdos; por el contrario, te harán más feliz a medida que pase el tiempo.

Los que han experimentado la vida viajera lo saben desde hace mucho tiempo. No hay nada que pueda comprar en un centro comercial que pueda compararse con la alegría de estar en un país extranjero y prepararse para explorarlo. No hay una casa o un automóvil lo suficientemente lujoso como para poder superar la emoción de estar en un lugar donde no se habla el idioma y no se sabe qué hacer.





Incluso las malas experiencias de viaje terminan siendo buenas para ti. ¿Cuántas veces te has encontrado complaciendo a la gente con tus historias de viajes que salieron mal, como la vez que te intoxicas con comida en México, o la vez que perdiste un vuelo después del Oktoberfest, o la vez que un tipo te estafó en India? Y te estás riendo de estas cosas; estás alardeando de ello.

Incluso esos episodios de pesadilla en los que todo sale mal tienden a ser recordados con cariño. Todavía te hacen sonreír años y años después.

El viaje, al final de cuentas, lo es todo. Es alegría, es miedo, es amor, es odio, es sorpresa y es confusión. Te hace más inteligente y te hace más feliz. ¿Por qué gastarías tu dinero en otra cosa?





h/t: Traveller