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En este precioso pueblo holandés tienen 180 curiosos puentes y no existen los autos

No hay calles ni autos, solo canales y puentes.

Un pequeño pueblo holandés de tan solo 2.600 habitantes llamado Giethoorn ubicado en la provincia de Overijssel al noroeste del país, está llamando la atención del mundo por las particularidades de su infraestructura, ya que no tienen calles ni autos y todo el pueblo está interconectado a través de puentes y canales.

En Giethoorn, ubicado a 130 kilómetros de Amsterdam la capital de los Países Bajos, existe una prohibición municipal de tener autos, por lo que todos sus habitantes se trasladan caminando, en bicicleta o navegando, y de esta manera la tierra y el agua conviven a la perfección en un entorno que guarda un particular encanto.





 

Este curioso pueblo nació en el siglo XIII luego de que unos monjes del Mediterráneo se establecieron en esta localidad y cuando los primeros habitantes observaron que en los alrededores habían cientos de cuernos de cabras salvajes optaron por bautizar el asentamiento como Geytenhorn que significa cuerno de cabra. Eventualmente el nombre del pueblo cambió a Geythorn hasta convertirse en Giethoorn como se lo denomina en la actualidad.

Después de que los monjes se establecieron en el pueblo Giethoorn tuvo una época de auge entre los siglos XVI y XVII ya que sus habitantes se dedicaban a la extracción de la turba como principal actividad económica y este era un combustible orgánico ampliamente utilizado en los Países Bajos durante aquella época. Además, fue por esta actividad que los habitantes de Giethoorn construyeron muchos canales, ya que de esta manera se podía facilitar el transporte de la turba y debido a la extracción se crearon decenas de lagos por todo el pueblo.






Gracias a estas características Giethoorn se convirtió en “La Venecia de los Países Bajos” puesto que todas las casas del pueblo quedaron separadas entre sí por pequeñas isletas y los habitantes solo podían movilizarse en barcas o caminando a través de los diversos puentes que construyeron en el pueblo.

Por otra parte en Giethoorn se creó un barco de madera plano llamado ‘punter’ (palo en holandés) y se denominó así por el palo que se utilizaba para impulsar a las barcas cuando cruzaban por los tramos de aguas poco profundas en los canales del pueblo. 

En la actualidad los punter o barcos silenciosos, cuentan con un motor que permite a los visitantes conocer el pueblo en un paseo panorámico, y también pueden descubrir la magia de Giethoorn caminando por los 180 curiosos puentes de madera que unen al pueblo, mientras observan un hermoso paisaje rodeados de juncos, magnolias, árboles frondosos y por supuesto las casas tradicionales con techos de paja.






Adicionalmente, durante el invierno Giethoorn muestra otro lado maravilloso ya que todos sus lagos se congelan permitiendo a sus habitantes y visitantes disfrutar de enormes pistas de hielo perfectas para disfrutar de este deporte.

De esta manera, Giethoorn está demostrando al mundo entero que no siempre hay que renovar y cambiar, ya que al mantenerse fiel a la esencia con los barcos, puentes y canales que desarrollaron sus ancestros, sus habitantes y visitantes conviven de manera armoniosa con el ambiente evitando el asfalto, autopistas y carros.

¿Te gustaría visitar Giethoorn? ¡Dejanoslo saber en los comentarios!